Pelusa, ¿eres tú?

gato gigante

Andrea se durmió, como todas las noches, con su amada Pelusa a su lado, ronroneando. Cuando despertó, enseguida saltó del susto Pelusa estaba gigante, tan gigante, que había destruido gran parte de su hogar. Aunque se trataba de su amada mascota, Andrea llegó a la conclusión de que la mejor opción que tenía era la de correr, sobre todo teniendo en cuenta el mal humor con que solía despertar Pelusa, debido al hambre…

Te invitamos a continuar esta narración que apenas comienza. Puedes hacer tu aporte en la zona de comentarios de esta entrada o escribiendo a comiteeditorial@cuentocolectivo.com. Al final de la narración le inventaremos títulos, el que hay en el momento es provisional.

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