¿Soñando despierta? Cuento corto sobre la salud mental

1. La rutina que escondía un trastorno mental

Era un día común en mi trabajo, pero mi mente no estaba allí. Observaba a la gente pasar, preguntándome si alguno de ellos lidiaba, como yo, con una enfermedad mental no diagnosticada. De pronto, el mundo giró. El techo se convirtió en un lienzo de Pollock, y yo en parte de su arte. ¿Era esto un trastorno bipolar en ciernes o solo mi salud emocional pidiendo ayuda?

“Los profesionales de salud mental advierten sobre estos episodios”, recordé vagamente, pero la idea se esfumó tan rápido como llegó.

2. Infancia y procesamiento sensorial: ¿Una mente que se fractura?

Sin transición, estaba en mi calle de la infancia. El semáforo era ahora el árbol donde jugaba, el edificio de oficinas, la casa de mi primer amor. Los colores vibraban como en esos interactive flipbooks que fascinan a los niños, pero en mi caso, era un trastorno de la Tourette emocional: recuerdos que saltaban sin control.

La puerta de mi antigua casa se abrió. ¿Era mi mente recreando un duelo y pérdida nunca resuelto? O quizá, como en los cuentos infantiles que leía de pequeña, mi subconsciente usaba símbolos para gritarme algo.

3. ¿Terapia psicológica o pura imaginación?

Entonces, él apareció. Su figura desencadenó un trastorno obsesivo-compulsivo momentáneo: quería huir pero también quedarme atrapada en esa ilusión. Era como si mi cerebro mezclara terapia conductual con publicidad dirigida a mis miedos más profundos.

“Esto no es normal”, pensé. ¿Acaso las enfermedades autoinmunes de mi cuerpo ahora afectaban mi mente? O tal vez, como diría un psicólogo infantil analizando dibujos, era solo mi forma de procesar el estrés.

4. El despertar: Cuando la salud mental se vuelve tangible

El regreso a la realidad fue brutal. Volví a mi silla, pero las huellas de pintura en mis zapatos quedaron como prueba de ese viaje. ¿Había sido un trastorno alimentario convertido en alucinación? ¿O un mensaje de mi mente sobre la diversidad familiar de emociones que reprimía?

Desde entonces, valoro el cuidado de la salud mental como algo tan vital como el aire. Porque la mente, cuando grita, puede usar hasta los libros infantiles más inocentes para decirnos la verdad.

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