Un gigante porvenir

Cuento final

Era 1967 y un diluvio caía en el pueblo. Bob Marley y su esposa Rita se abrazaban el uno al otro para darse calor y apoyo. Una de las goteras del techo de su casa, de uno momento a otro, comenzó a botar más agua de lo normal. Entonces una porción del techo se derrumbó del todo, cayendo encima del comedor del pequeño hogar.

Rita no pudo aguantar más y explotó en llanto. “¿Hasta cuándo Bob? ¿Cuándo saldremos de esta miseria?”. Entonces Bob agarró su guitarra y la sobó unos segundos. “¿Me escuchas? ¿Hasta cuándo Robert? Odio que me ignores de esa forma”. Rita estaba bañada en lágrimas y agua de lluvia. De pronto un acorde desconocido salió de la guitarra.

Bob empezó a cantar: “No woman no cry, no woman no cry”. Repitió varias veces las palabras, acompañadas de la guitarra. Rita sonrió, y Bob continuó: ”Said, said, said I remember, when we used to sit, in the government yard in Trenchtown”. Rita soltó una carcajada.

“Oba, ob-serving the hypocrites, as they would mingle with the good people we meet. Good friends we have had, oh good friends we’ve lost along the way. In this bright future you can’t forget your past. So dry your tears I say. No woman no cry, no woman no cry”. Rita se unió al coro.

“No llores más mujer. Estoy seguro de que Jah tiene para nosotros muchas buenas sorpresas por venir” comentó Bob. En ese momento se dieron un beso. “Yo también tengo mucha fe, de verdad perdóname Bob pero a veces pierdo la calma” dijo Rita. “Recuerda que se supera a los demonios con algo llamado amor” contestó él.

“Así es” dijo Rita. “Mañana temprano saco mis herramientas y arreglo el techo, ahora me voy a dormir, ha sido un día agotador” dijo Bob mientras movía la mesa del comedor a un lugar seco y limpiaba un poco el desastre. Entonces empezó a caminar hacia su habitación. Antes de que entrara, Rita comentó “Por cierto, creo que deberías grabar esa canción, de seguro que se vuelve una sensación en el pueblo. Hasta mañana”.

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