Que mil palabras valgan más que la imagen

¿Recuerdan el famoso refrán “Una imagen vale más que mil palabras”? Pues la idea de este ejercicio es probar que se trata de un mito. Crea una narración de mil palabras o menos a partir de esta imagen. Los usuarios serán quienes decidan cuál fue mejor, la foto, o el cuento. ¡Participa!

ballet

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  1. Y aquí estábamos, dispuestas a comernos el mundo, después de tanta lucha, de tantos sacrificios, de dejar todo y de dejar nada. Me vi con mi tutú color rosa y mis zapatillas de satín fino, especiales, suaves, elegantes. Miré la sala, elegante, lleno total, muchas risas, murmullos y alegrías. Padres esperando a sus hijas y esposos esperando sus amadas.
    ¿Qué dirían ellos?, ¿qué pensarían después de tantos años? Cuando me fui, era apenas una chica, que soñaba en viajes, lujos y tenía locas quimeras y muchas esperanzas.
    Hoy después de tantos años, los vería nuevamente, mi padre canoso y elegante como siempre, mi madre estilizada, bella, pero tan sumisa, siempre a su sombra. Mi hermana Helen, el ejemplo de la familia, casada con el multimillonario Doctor Hampier, sus hermosas hijas, que eran lo mejor de lo mejor, y la gran ausente, mi abuela quien murió esperando el perdón y la reconciliación. Y por último, yo, la oveja negra, la descarriada ….Que decidí escoger el mundo de la danza..
    Una sinvergüencería como decía mi padre, una pérdida de tiempo como decía mi madre, pero para mí, el más bello sendero que pude escoger. Cambié toda mi vida, por pasos de Cambré, y aunque ellos, quizá nunca lo entiendan, lo volvería a hacer una y mil veces.
    En este mundo conocí el amor, Jean Paul, hombre guapo, tierno, soñador y pendenciero, que un día se marchó con otra y me dejó viendo un chispero, conocí el dolor, esguinces, fracturas, soledades, amarguras, Aun recuerdo cuando me fracturé el tobillo, me dolía mucho, pero más me pesaba la soledad, aunque estaba rodeada de mucha gente, mi familia no estaba.
    Pase muchas navidades y año nuevos, días de la madre y cumpleaños, lejos, sola, sin ellos, rodeada de otros que llenaban mis vacíos con vino, sexo y melancolía, Pero también fui muy feliz, reí, gocé, viajé y estudié, cumplí mis sueños.
    Hoy los volveré a ver… tengo mucho miedo, de su actitud, de su desconcierto. De no saber que van a pensar y que van a decir, si les gustará ¿me abran perdonado? No lo sé, solo creo que debo entregarme en cuerpo y alma como siempre lo he hecho. Pero lo más importante, como decirles que que estoy muriendo y que vengo a quedarme con ellos por un tiempo.

  2. Y ahí estaba yo. Joder, me veía hermosa. Tutu y tiara, zapatos de bailarina.
    El vestido blanco se amoldaba tan bien a mis caderas y esa noche el maquillaje me quedó precioso. El público estaba listo para comerme viva y yo estaba lista para darles alimento.
    Estaba nauseabunda debido a los nervios pero mi sonrisa y mi mirada no permitían que lo demostrara.
    Me asomé al escenario, y efectivamente, el número que representaban era exquisito. Difícil de superar, así que decidí meter la cabeza antes de que el miedo comenzara a trastornarme.
    Le sonreí con dulzura a mi compañera, sabiendo que ella pensaba lo mismo que yo. Superarme, sacarme de la linea y arrebatarme a mi público.
    “Me paré en el centro del escenario y la música delicadamente circulo por el marco del teatro. Subí los brazos y doble las piernas. Me detuve.
    No recordaba la coreografía, no recordaba porque diablos estaba ahí y la energía no fluía hacia mis piernas. Entonces las demás chicas comenzaron a bailar, como cisnes, en una danza monumentalmente hermosa.
    Les aplaudían, el publico las idolatraba. Pero a mi no, a mi me miraban con desprecio, me lanzaron lodo y piedras, sin importarles que yo llorara.
    Sin embargo, las chicas seguían bailando. Entonces, la ira se apoderó de mí y salté sobre la primera perra que se atrevió a bailar delante mio. La tomé de su perfecto moño y la impulsé hacia el suelo. Me tiré sobre ella y le di dos golpes a puño cerrado. Paré cuando el público aplaudió.”
    Aplaudieron.
    – Es nuestro, escuché decir a mi compañera.
    Me aferré a las cortinas rojas, temblando. Y derrepente, me sentía mas inflamada de lo normal y seguramente el maquillaje se me habría corrido ya.
    Ya estaban saliendo a escena, pero yo no podía.
    A este paso, la imaginación acabaría conmigo.

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