Pena de muerte

Cuento en construcción

Con aportes del tamaño que consideren, démosle tanto un pasado como un futuro a este cuento. ¿Cómo y por qué llegó Sonny hasta ese momento y qué le pasa después? Las palabras escritas a continuación deben hacer parte de sus creaciones.

Foto por Scott Clark

Mientras Sonny caminaba con su cabeza agachada hacía la horca, encadenado y escoltado por varios guardias, pensaba en la vida que había llevado y la suerte que le había tocado en su ocaso. Cada vez que se acercaba más a esa cuerda, sentía cómo el corazón se le detenía al recordar que en unos minutos no estaría más en el planeta. Lo que más asustaba a Sonny, más que el dolor físico o cualquier otra experiencia que hubiera tenido, era no saber a dónde iría. “Con todo lo que he hecho, no creo que sea al paraíso que vaya” pensaba mientras caminaba.

Ya con la cuerda ajustada alrededor del cuello, un cura apareció detrás de él leyendo la palabra del Señor. Sonny, como le pasó en varias ocasiones, cada vez que terminaba por cualquier circunstancia en la casa de Dios, sólo escuchaba el sonido de la voz del cura de fondo mientras su mente divagaba, esta vez en el sentimiento y las imágenes de la oscuridad. “Y Jesús dijo, perdónalos Padre, pues no saben lo que hacen” terminó el cura. “¿Algunas últimas palabras hijo mío?” preguntó a Sonny el cura. Sonny miró lejos unos segundos y con los ojos rojos y aguados respondió…

8 Comments

on “Pena de muerte
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  1. Mire señor cura, cierto es ,mi señor, que voy directo a la horca, pero me hace feliz la idea de pensar que esta horca que hoy me amenaza de muerte, será la vida nueva. Esa que he esperando miles de año. Ella ha tocado hoy a mi puerta. Al fin y al cabo, usted hoy tiene el sartén por el mango. Ha sido un devoto de Dios pegándose ene el pecho, ( aunque debo reconocer algunos que no son como usted, pero son los menos) mientras yo voy por la vida tratando de hacer lo que mejor he sabido hacer : ViViR y ” Qués es la vida sino un Frenesí” -Se ha leído el libro señor cura. Ha estrujado aquellos verso. Ha deambulado por las calles y sonreído a aquella mujer que se mofa de usted o a aquel hombre que silente la asesina con la mirada. Habrá usted dado en suerte salir de su iglesia sin su sotana y abrazar a aquel que lo necesita, no hablo de aquel o aquella que devotamente cree y firmemente cree en que usted es un enviado de Dios, porque ellos han logrado ver a su Dios que es el mismo mío pero con distinto cristal y con algunas pequeñas diferencias. Mire señor cura yo creo en Dios. En el universo. En la divinidades. En los grandes maestros. En la magia y las musas. Yo creo definitivamente en el hombre y en la mujer. Ambos fueron creados para poblar la tierra y darle un buen pasar a los hombres de buena voluntad. Ellos son los mandados por Dios a venerar y cuidar a su prójimo. A creer en el Ser Humano y su inteligencia. A abrazar al desvalido A prestar ayuda a quien la requiere. Me hace más o menos santo haber entregado, contra viento y marea, el don que Dios, Ala, la fuerza divina, el universo, la energía, Inti, Quetzacoalt o los miles de dioses plagados en el mundo y la historia, me ha otorgado. Si el amor, La justicia , la libertad, la bondad, la gratitud y la humildad no son los preceptos que su Dios, y nótese que dijo su Dios, ha encomendado al hombre, entonces estamos en serios aprietos.
    Por que no me queda otra, que entregarme a sus designios. Usted hoy tiene el poder de cumplir la pena de muerte por mi herejía, según sus preceptos, y bien merecida me la tendré, también según sus preceptos. Pero yo me voy feliz a la horca he completado mi ciclo. He avanzado en mi vida. He vivido y vivo, como hoy mi ejecución. Siempre después de una muerte, señor cura, viene una vida. Una nueva vida.
    Ah!!!!, y antes que se me olvide, no sé bien si hoy es a mi al que cuelgan o me regalan la soga para colgarlo a usted.- piénselo – dijo, y levanto la cabeza, erguido como el mejor de los juncos, justo para subir las escaleras en que debía dejar esta vida. Feliz de haberlo dicho. Dichoso de sentir que su conciencia y también su inconsciencia lo volvían fuerte como un roble. Fuerte como un ciprés, de esos, de la güaitecas.

  2. no me joda padre, yo a punto de morir y usted rezando, solo pienso mas en lo material que en lo espiritual,mi fe en Dios hace mucho rato que la deje. Digame
    Me dolera?
    cuanto va a durar?
    como voy a quedar?
    Pensar en el dolor me da pánico, sonrío , mis esfínteres no van a aguantar todo me da vueltas y esa cara del cura me produce asco,parece un gallinazo en espera del cadáver, levanto la cabeza y mis lagrimas mojan mis mejillas, no puedo dejar de mirar a mi madre que llora desconsolada, no se merece esto,camino por que me llevan casi cargado los guardas.
    Tiene algo que decir?la voz del verdugo
    Esa pregunta me llega desde muy lejos, retumba en mis oídos y me hace erizar, me llego la hora.
    Pedirle perdón a mi madre y a ustedes los que me condenaron, malditos sean.
    El mundo se oscurece, el saco de tela negra cubre mi cabeza,me asfixio pero de nada vale moverme estoy atado, me ajustan el lazo, trato de gritar pero suena la trampa y dejo de pensar.

    • Perdón, antes no me salió el texto.

      “Poco tengo que decir en estos momentos y mucho a la vez, tanto que no me daría tiempo. Solo sé, padre, que a pesar de mis esfuerzos por arrepentirme, no siento ni una pizca de remordimientos en mi interior. Llegados a este punto, creo que volveria a hacerlo. Tarde o temprano, me convertiría en un asesino, si no lo fuera ya. Creo que se equivocaron al contarnos lo del libre albedrío, creo que desde el día en que nací estaba determinado a ser lo que soy…

      Cada latigazo que de él recibí, cada lágrima que empapó las mejillas de mi madre, cada voz que él le dio, no fueron más que pasos hacia mi futuro, hacia mi presente de hoy. Por eso no puedo arrepentirme de haberme convertido en el asesino de ese monstruo. Sé que un crimen pesa sobre mis espaldas. Sé que ese crimen me cerrará las puertas del paraíso (si es que existe un lugar así).

      No, padre, ya es tarde, no puedo pedir perdón, no puedo arrepentirme, solo puedo entrar con la cabeza alta en el infierno y desear volverlo a ver allí para seguir con mi venganza. Estoy condenado, él me condenó al engendrarme y ya nada pudo salvarme.”

      Y él mismo dejó caer su cuerpo en la cuerda que minutos después le arrebataría la vida.

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