Pasión disfrazada de razón

Cuento final

Este cuento fue escrito entre Natalia Vivas, Joan Araujo y la edición del Comité editorial de Cuento Colectivo. ¿Te gustó el resultado?

Te escribo medio dormida y medio despierta. Tal vez desde una cama o un asiento rojo de oficina para que sea más interesante. Lo sé, he postergado mucho este momento; pudo ser carencia de valentía o tal vez ese exceso de levedad que tanto sabemos que me caracteriza. Esa levedad que me vuelve una importaculista, esa que me hace caminar desnuda por mi casa sin pudor, la que me lleva a acariciar lo banal con tanta gracia, la que me lleva a ignorar lo que me importa.

El caso es que hoy te quiero decir que ya te olvidé, que si estás conectado ya no sentiré nervios psicológico- destructivos, que puedo leer tus cartas sin que una maldita lágrima aparezca, que si me mandas un mensaje no lo veré más de una vez y que con esa canción no se me vendrá nada a la mente. Pero todo esto es un sentimiento construido, lo  anti natura es evidente  y no es más que una falacia inminente.

¿Y me preguntas por qué? Sencillo, el sentimiento no se construye, porque para hacer estructuras complejas hay que pensar y de eso no se trata el desamor (y mucho menos el amor). Pero sí consiste en un dejarse llevar, puede ser a un lugar donde la racionalidad sea la neblina y no el aire. Por eso es que, seamos honestos, todo esto es un engaño y hoy más que nunca me muero por ti.

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