Misma sangre

Cuento final

Esta historia fue escrita entre Cielo, Esgarrapacristos, Virgilio Platt y la edición del Comité editorial de Cuento Colectivo. ¿Te gustó el resultado? Valoramos tu retroalimentación.

Era una noche oscura, fría y neblinosa en la ciudad de Londres. Walter, el segundo hijo de una familia de empresarios adinerados, caminaba hacia su morada. En un punto del trayecto, la neblina era tanta que Walter ni siquiera podía ver sus propias extremidades. Le dolían los pies, había caminado desde Bow Street y sin darse cuenta estaba en Pimlico.

Había caminado varias millas. Pensaba en los acontecimientos de la tarde, y sin poder contener la caída, se vio en el suelo. Había tropezado con alguna cosa. Después de sacudirse el polvo, acerco su mirada a aquello que le había interrumpido su paso. Era una mano. “Esto parece obra de mi hermano, Jack” pensó tras ver el cuerpo falto de vísceras.

Entonces, de un momento a otro, ya no estaba en la calle neblinosa si no en su cama. El sueño del cual acababa de despertar era muy significativo. Hace ya algún tiempo que asesinatos en los barrios más pobres se venían llevando a cabo, asesinatos que involucraban a mujeres prostitutas. Walter notaba que Jack, su hermano, casualmente siempre salía de casa a las horas que estos ocurrían.

Él tenía la sospecha de que era su hermano quien estaba detrás de estos hechos y además, sus conocimientos de medicina y anatomía coincidían con el perfil del asesino y el estado de sus víctimas, las cuales encontraban desmembradas. De todas formas, Walter en el fondo se preguntaba cuál sería su verdadera reacción si se llegase a enterar de que en efecto, era su hermano quien estaba detrás de estos hechos.

¿Delatarlo con las autoridades? En ese momento Walter se quitó su manta de encima y vio cómo su estómago estaba abierto y sus órganos fuera. La impresión lo hizo despertarse, de nuevo, en su cama del sueño. Pensaba que había despertado antes pero al parecer lo que había tenido era un sueño dentro de otro sueño.

Entonces Jack entra a su habitación, cargando su habitual maleta negra. La habitación está completamente oscura y Jack se sienta en la cama de Walter. “¿Te pasa algo hermano? Parece como si hubieras visto un fantasma” dice Jack mientras limpia con su pañuelo blanco la frente de Walter. “Sólo una pesadilla, nada de qué preocuparse” dice Walter con la voz temblorosa.

“Debo salir… es una cuestión de vida o muerte. Recuerda que eres mi hermano, mi sangre, y que nunca dejaría que algo te sucediera”. Jack le da un beso de despedida a su hermano, camina hasta la puerta, la abre y un frio vendaval entra en la habitación. Entonces cierra la puerta y Walter escucha cómo también abre y cierra la puerta principal de la casa. Tras unos minutos, Walter cae en un sueño profundo sobre cualquier cosa… dragones y princesas.

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