La transformación de Pelusa

gato gigante

Andrea se durmió, como todas las noches, con su amada Pelusa a su lado, ronroneando. Cuando despertó, enseguida saltó del susto Pelusa estaba gigante, tan gigante, que había destruido gran parte de su hogar. Aunque se trataba de su amada mascota, Andrea llegó a la conclusión de que la mejor opción que tenía era la de correr, sobre todo teniendo en cuenta el mal humor con que solía despertar Pelusa, debido al hambre.

Andrea decidió huir del hogar pues estaba destruido. Salió despavorida buscando refugio de su gigante mascota. Para su sorpresa encontró que otras mascotas también habían aumentado su tamaño. Andrea sintió latir su corazón a gran velocidad. Su cuerpo se estremecía debido a la fuerte impresión que le había causado esta novedad.

¿Qué ha pasado? ¿En qué momento sucedió todo esto? En medio de su recorrido encontró otras personas en su misma situación. Decidió indagar, junto a ellos, cuáles serían las posibles causas que hicieron que las mascotas aumentaran de tamaño.

Una de ellas afirmó que por primera vez su mascota había salido a la calle y había regresado un poco extraña. Había dormido toda la tarde y al despertar solo tomó agua. Otra afirmó que su mascota se mantuvo aislada la tarde anterior y solamente había consumido agua por la noche. Todos coincidieron en que el día anterior sus mascotas llegaban extrañas de sus jardines; unos saltaban, otros durmieron a horarios poco usuales, otros se entristecieron.

Todos ellos deciden que la mejor solución era buscar a un experto, y consiguen a un veterinario, para que sea él quien ayude a solucionar el problema. Entonces le comentan la situación y él les dice que hay que tomarle una muestra de sangre a algunos de los afectados. Aquí comienza la aventura: ¿Cómo tomarle la muestra, si todos eran gigantes? Sus dueños estaban llenos de temor, no sabían cómo iban a reaccionar sus mascotas ante esa prueba.

Entonces allí Andrea recuerda que al agarrarle la patica a Pelusa, ella se tranquiliza, es mas dócil. Enseguida otra persona implicada dice: ¡a la mía le encanta que le acaricien la cabeza!”, pero recuerda que no la puede alcanzar, porque ahora su perra es gigante. ¿Cómo subirse para sobarle la cabeza?; entonces buscaron escaleras, las unieron, pero se desarmaron. Crearon varias estrategias, pero ninguna funcionó.

Fue en ese momento cuando el veterinario sugirió tirarle un dardo para a una de las mascotas y así poderle sacar la muestra con tranquilidad. Llevan a cabo el plan con éxito, y el medico procede a sacarle la muestra de sangre. La mandan al laboratorio para ser examinada y ver la causa de semejante transformación.

Luego de pasar cuatro horas de intriga, zozobra, desespero, Andrea se comía sus uñas de solo pensar que perdería a Pelusa porque con este cambio no podría continuar viviendo con ella. En ese momento suena la sirena y todos salen corriendo a ver el tan esperado resultado del laboratorio. Para su desconcierto todo estaba normal, no encontraron la causa de extraño evento.

Al transcurrir el día las mascotas fueron despertándose y la reacción secundaria fue que estos se volvieron a agresivos, debido a la mezcla del tranquilizante con la sustancia desconocida. Allí empieza el caos cuando el perro se ensaña contra pelusa y se forma la trifulca.

Todos gritaban desesperados, unos lloraban, los perros ladraban, los gatos maullaban, la sirena sonaba y la noche avanzaba. Entonces en medio de la pelea el perro se lanza contra pelusa, sacándola con un golpetazo contra la pared y esta al recibir el fuerte impacto sobre su vientre, expulsa una sustancia negra. Enseguida regresa a su estado normal. Al descubrir todos que la solución era hacerlos vomitar, todos comienzan a golpear a sus mascotas para hacerles expulsar ese detestable líquido. Fue así como todo regresaron a la normalidad y pelusa regresa a los brazos de su amada dueña. Andrea, al verla dormida en sus brazos, la acaricia tiernamente, la aprieta contra su pecho y le dice: ¡ Sí, eres mi Pelusa, mi mascota hermosa!

Esta historia fue escrita entre Zarai Cantillo, Dilia Peluffo, Wendi Herrera, Julisa Barraza, Jomaira Alvarado, Deinis Larios, Marta Durán, María Angélica González en el marco del taller “Escritura creativa en la era digital”, que dirigió Jairo Echeverri García, director de Cuento Colectivo. Este taller se llevó a cabo como parte del proyecto de “Atravesar el mundo” que realizan la Fundación Círculo Abierto www.circuloabierto.org y la Secretaría de Educación de Barranquilla.

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