Esta historia tiene banda sonora, ¡participa!

Nuestro usuario y amigo Chris Mosquera ha compartido su canción con Cuento Colectivo, para que generemos una historia a partir de ella. Pero la única condición no es la música, parte del cuento se tiene que llevar a cabo en un bar pequeño y acogedor, en el cual artistas emergentes musicales se dan a conocer frente a audiencias exigentes. Los protagonistas de la historia son un hombre y una mujer que están en una primera cita en este bar, cita que va pésimo. Entonces la canción empieza a sonar. Una vez sepamos el final de esta historia le inventaremos títulos. El que hay en el momento es provisional. Valentina Solari ha aportado este comienzo del cuento, que ocurre antes del bar. ¡Sigue la historia! 

¡La novena había sido la vencida! Después de tantos intentos fallidos de salir con Natasha, ésta había por fin accedido. A él le gustaba el aspecto pálido que ella tenía, el misterio de sus ojeras y difícil sonrisa. A ella hace rato que no le interesaba nadie, vivía sola en una casa enorme que había heredado desde hace años. La única razón por la cual esa vez aceptó salir con Tristán, fue porque horas antes la soledad le había jugado una mala pasada.

Había entrado en un extraño estado de pánico, un repentino miedo a sí misma. Sentía como si no fuera ella, como si alguien más hubiera tomado el control. Un profundo terror se apoderó del instante, sintió miedo del extraño estado. Si ella no tenía el control, entonces quien lo tuviera podría optar por hacerle daño. Nunca antes le había pasado algo así.

Optó por ir al lugar en el cual usualmente más le tocaba socializar, la tienda del señor Chang. Era ahí, además, donde siempre se topaba de manera “casual” con Tristán. Lo cierto era que Tristán tenía una vista privilegiada de la puerta principal de la casa de Natasha, y siempre que la veía salir, salía corriendo para llegar primero a la tienda. Eso sí, le tocaba dar la vuelta a la manzana, para que Natasha no lo viera…

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