Entran nuevos personajes a esta historia sobre seres con poderes sobrenaturales

Cuento en construcción

Tienes la opción de continuar o de terminar esta historia que ha sido escrita hasta el momento entre Mario Alfares, Sergio Mendoza y la edición del Comité editorial de Cuento Colectivo. Sigue la trama, cualquier cosa puede pasar todavía. Este ejercicio sigue abierto de forma indefinida y una vez sepamos el final de la historia le inventaremos títulos.

Xandro ya tenía absoluto control sobre sus poderes y además, hace ya bastante tiempo que contaba con el conocimiento de que había muchos otros como él. Cuando alguien más con dones como los de él estaba cerca, los poderes de cada uno se multiplicaban. Esto causaba una reacción en los cuerpos de estos individuos difícil de controlar si se es un principiante.

Un día, mientras atravesaba un parque, Xandro sintió la reacción en su cuerpo. Entusiasmado, buscó dónde se encontraba la persona y vio a una niña que emitía rayos desde sus pupilas. Los rayos estaban deteriorando los columpios e instalaciones y varios niños ya habían salido corriendo espantados.

“No luches contra él. Acéptalo” dijo Xandro. “Evita el miedo y la desesperación. Sólo puedes hacerlo bien si logras mantener la serenidad”. Aunque la niña intentaba decirse a sí misma las palabras tranquilizadoras, las enseñanzas de este desconocido maestro, no pudo evitar un estremecimiento que recorrió su cuerpo como una descarga eléctrica. Entonces, Xandro se dio cuenta de que la niña estaba mirándole.

Lo miraba con sus ojos incandescentes, llenos de una poderosa fuerza psíquico -eléctrica imposible de detener. Esta fuerza lo atravesaba, lo desnudaba, lo vaciaba por dentro. Era un poder como nunca había conocido, un poder destructor contra el que no conocía escudo alguno…

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  1. La vida de Xandro estaba a punto de acabar, cuando de pronto la niña logró calmarse. Fue entonces que su rayo se apagó. A Xandro le tomó un par de minutos recobrar el conocimiento. “¿Cómo te llamas?” le preguntó a la niña. “Me llamo Agatha”, contestó ella. “Tienes un poder extraordinario Agatha. Creo que podría ayudarte a controlarlo, si me dejas. ¿Dónde están tus padres?” preguntó Xandro.

    “No tengo padres, nunca los he conocido. Hace ya no sé cuantos días que me cerraron las puertas de la última institución a la que fui. No sabían qué hacer conmigo cuando me exaltaba…

  2. Con mis poderes , pues realmente me tardaba en controlar y los maestros no como controlarme , un día común y corriente estaba en clase , claro cuando eso no estaba consiente de los poderes que tenia , yo estaba en clase en ese instante la maestra estaba dando su explicación, cuando de un momento a otro sentí un calor interno , prácticamente sentí que ardía en calor y estaba destellando unos raros destellos de luz luego me desmaye , pero no fue un desmayo por completo por que en medio de mi desmayo escuchaba cada comentario que hacían mis compañeros de estudio y escuchaba que la profesora estaba realmente asustada , después del rato desperté y note que estaba en la enfermería del colegio ….

  3. Luego de un rato, en donde la niña se sentó en aquella banca que daba frente a los columpios, mientras Xandro la acongojaba luego de aquel incidente y de un largo silencio, le preguntó – ¿vives por aquí cerca?… – la niña de unos 12 años con un gesto de sorpresa bajó la mirada hacia su vestido mientras lo limpiaba. – … no eres de por acá, cierto! – de ronto la pequeña de un salto se levantó y de un intento frustrado de salir corriendo, Xandro la tomó del brazo e interrumpió – … tranquila, no te haré daño, soy igual que tu -. De pronto la pequeña nuevamente comenzó a brillar por los ojos dando un leve resplandor – ahí está denuevo – dijo la joven asustada a lo cual Xandro refutó – cálmate, tienes que controlarlo, ya se va a ir… – a lo cual la niña desesperada y cada vez mas brillante respondió – … no…. ahí está de nuevo, el hombre – a lo cual el muchacho volteó, pero no notó la prescencia del supuesto hombre – … tranquila tienes que calmarte -. De pronto un circulo rojo se dio a aparecer en la frete de Agatha que suponía la mira de un laser .- .. Por Dios ! – gritó Xandro a lo cual se dio vuelta y de un desmayo cayó al suelo por un dardo que había sido clavado en su cuello.

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