Águilas de hierro

Cuento final

Esta historia fue escrita entre Enrique Castiblanco, Javier Yuste, Nestor Briceño Estepa, Virgilio Platt, Sebastián Andrade y la edición del Comité editorial de Cuento Colectivo. ¿Cómo te pareció el resultado?

Lo tengo en la mira. Sólo necesito un par de segundos más y lo volveré cenizas. ¡Demonios! No me esperaba ese giro repentino. Al parecer el perseguidor se torna en perseguido. Necesito reaccionar rápido, estoy en serios problemas. Ha ganado mi cola y baila tras de mí, mofándose de mi mala fortuna o de mi impericia.

Se creerá el amo de los cielos. Siento el sudor empapándome los guantes y los dedos se me han petrificado sobre los mandos, incapaces de reaccionar. Sólo espero a la señal de alerta de seguimiento del misil que podría llevar mi nombre.

Pero no, llevará consigo un recuerdo de aquel héroe que fui. Al regreso de este funesto viaje imagino que podrá venir para mí en el futuro. Por segundos el misil atravesando el fuselaje me permite sobrellevar un pensamiento que deviene de un anhelo por regresar a salvo, a salvo de tanta pesadumbre.

¿Qué hago en realidad aquí? Estoy defendiendo el honor de un país o es tan solo un deseo incontrolable por escapar de mi realidad. ¿Qué hago aquí? No lo sé en realidad, lo que sí sé es que quiero continuar, esto debe terminar a mi favor. Vuelvo a la mira, necesito reaccionar más rápido

Presiono el botón rojo. El sistema me dice que hay un problema con los misiles, están atascados. ¡Vaya suerte! Tendré que eliminarlo a bala entonces, si no quiero que me tome de nuevo la delantera. Disparo, disparo, disparo. Algunas balas alcanzan a impactar en su motor. ¡Cae desgraciado! Más disparos. Da un giro repentino, pero lo persigo sin dejar que se posicione.

Otra vez está en mi mira. Disparo, sigo disparando. Mis manos tiemblan. El sistema de misiles se reanuda. Un poco de suerte para variar. Hora de decirle adiós a este mundo Charlie. Presiono el botón rojo. 1…2…3…4 segundos pasan. Fuego en el aire.

Aterrizo en la base a salvo. Mis compañeros me reciben con gritos y aplausos de admiración. Dos de mis superiores se acercan: “Buen resultado, pero estuvo cerca piloto”.
-“Tal vez demasiado cerca señores. Tengo mucho que pensar para serles sinceros, mejor hablamos después. Permiso para retirarme”.

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